¿Te gusta conducir?
A mi si, bueno, tampoco me chifla, dejémoslo en que he aprendido a convivir con ello.
Me gusta, pero desde luego no tengo ni puta idea de cambiar ruedas, revisar aceites, mecánicas y polladas a la vinagreta, es más, prefiero pensar que dentro del capó hay un umpa lumpa pedaleando.

Hoygan, trabajo dentro de un Focus diesel.
No os voy a hablar de las situaciones absurdas que he vivido al volante (al menos no hoy) ni de las putadas que me han hecho (ni las que he hecho, que para mamón yo)...
No. Hoy, pequeños seres bípedos, os hablaré de unos cuantos fenómenos que me han parecido curiosos después de éste largo año de observación detrás de un volante.
El primero de ellos es el tiempo bala Bullet Time (mejor así, que suena como más c00l).
Éste curioso efecto se produce cuando por ejemplo 3 coches, llamémosles A, B, y C, que circulan a 140km/h por la autovía, entran en contacto visual con un coche D, más sospechoso que un gitano haciendo footing, estacionado en el arcén.
En ese precioso momento el tiempo se detiene, y en una milésima de segundo los tres coches reducen su velocidad a 99,9km/h, desaparece el cigarro que llevaba en la mano el conductor de A, el conductor de B lanza su móvil y la acompañante de C deja de hablar por el micrófono.
Un breve instante después (ya sea el radar o un pobre desgraciado que se ha quedado tirado) captará una instantánea utópica, que desaparecerá 10 metros después cuando A, B y C se pongan a 160km/h (20 más para recuperar el tiempo perdido).
Y hablando de utopías llegamos al siguiente efecto extraño, al que he bautizado como Dualidad hijos de puta / apóstoles de jesucristo. Cualquier atasco en Sevilla se caracteriza por gente cerrándose el paso, puteando a los que se intentan incorporar y algún que otro insulto ahogado por la música del coche.
Pues bien, si en este experimento colocamos a un observador (preferiblemente vestido de verde y con un sombrero ridículo)... ¡los conductores actúan de otra forma!, que bonita y sorprendente es la ciencia, ¿verdad? de repente todos se ceden amablemente el paso, se saludan con la mano, Mozart suena de fondo, se dan las gracias... si no se besan con lengua porque tienen el cristal subido.

Un mojón pa bakunin, pa Marx y pa la democracia... un guardia civil cada cien metros y la sociedad perfecta está servida.
Y por último tenemos el efecto Playstation, bautizado así por mi odio hacia la franquicia de Sony y por el cutre efecto del que se trata, que no es más que lo que se produce un día de niebla cerradísima a las 6 de la mañana, donde la carretera, las señales y el resto de coches aparecen 5 metros antes de llegar a ellos y te da la sensación de que estás jugando al primer Need for speed.
Y hasta aquí mi profundo estudio. Me piro a hacer algo menos productivo aún, y recordad niños, automedicaros cuando no os vean vuestros padres.


JesusDQ dijo
Jajaja!!
Me has matado con el umpa lumpa, genial.
El efecto playstation me ha gustado, muy bien ejemplificado. Qué tiempos aquellos... generación de polígonos a lo basto, apareciendo unos metros antes. Y cuando lo camuflaban con efecto niebla era peor.
Por otro lado... es sorprendente llegar a sorprenderse por leer símbolos tales como ¡ o ?. Qué mal vamos.
P.D: hablar por el micrófono... qué fino.
17 Febrero 2008 | 09:25